SI HUBIERA CAÍDO EN EL INFIERNO YA HABRÍA ESCAPADO A LA GLORIA

SI HUBIERA CAÍDO EN EL INFIERNO YA HABRÍA ESCAPADO A LA GLORIA

“El Capitán Fantasma” maestro de las fugas de prisión, desde niño conoció la cárcel en Tampico. Por Lilia Medina Cruz Santiago “El Jimy” Reyes Q

VENDIERON DROGA FALSA Y LES PAGAN CON PLOMO
PITBULL ATACA Y LE ARRANCA LOS BRAZOS A CIEGO
EBRIO QUE NAUFRAGÓ EN UN MAR DE ALCOHOL FUE RESCATADO POR LA MARINA

“El Capitán Fantasma” maestro de las fugas de prisión, desde niño conoció la cárcel en Tampico.

Por Lilia Medina Cruz

Santiago “El Jimy” Reyes Quezada, mejor conocido en el mundo del crimen como “El Capitán Fantasma”, dado su ingenio y talento para evadir las rejas penitenciarias, no purgó completa ninguna de sus sentencias, pero esa habilidad contrastaba con su torpeza al momento de delinquir, pues al menos diez veces fue recapturado.

Disfrazado de mujer, metido en un mueble que él mismo construyó en la cárcel, en un carro de basura, a cambio del amor que prometió a un celador homosexual, fueron algunas de las técnicas que usó el Jimy Reyes Quesada para escapar, al menos en diez ocasiones de cárceles mexicanas.

Por sus hazañas al escapar de prisión aseguran que, si hubiera ido al infierno por sus delitos, se habría escapado a la Gloria. Y así lo reitera su corrido.

Nacido en Los Ángeles y avecindado en Tampico, Tamaulipas, viviendo al lado de sus padres, a los 15 años fue detenido junto con algunos de sus amigos, con quienes integraba una banda de ladrones de autopartes, por lo que fueron ingresados a un tribunal para menores.

El primer registro que se tiene del famoso ladrón, es que nació en 1922 en Los Ángeles, California. Su primera detención en territorio mexicano fue en 1938, donde las autoridades tuvieron conocimiento de que un hombre vestido de capitán del Ejército, llevaba a cabo robo de autopartes y ante el azote de denuncias, los policías locales por fin pudieron aprehender a un joven de ojos azules, que usaba precisamente ese atuendo para realizar sus fechorías y de ahí, le sobrevino el apodo de “El Capitán”.

MÁS DE DIEZ PRISIONES

Famosas cárceles como Topo Chico, en Monterrey; Tamatán, en Ciudad Victoria; la Penitenciaría del Alacrán, en Durango; el Palacio Negro de Lecumberri, en el Distrito Federal; Oblatos, en Jalisco; Salgado, en Guanajuato; entre muchas otras nunca lo vieron desaparecer, simplemente a la hora del pase de lista, Reyes Quesada no estaba presente.

Fue ingresado al Tutelar de Menores donde se mantuvo preso durante 60 días para luego fugarse. Pasó ahí el tiempo necesario para aprender el oficio de carpintería y ebanistería que años después le sería muy útil en sus fugas.

Trascurrieron muy pocas semanas y “El Capitán” volvió a las andadas. Esta vez, en compañía de otros dos adolescentes, asaltó una tiendita y para su mala suerte, fue detenido nuevamente y reingresado al Tutelar, pero esta vez –para evitar una nueva huida- las autoridades lo pusieron en una celda especial para reincidentes, donde se supone, estaría más vigilado.

Ni esa mayor vigilancia, pudo detener al fantasma, aun siendo adolescente, pues pudo escapar rompiendo el vidrio de una ventana que proporcionaba aire a un pasillo muy angosto, por donde el delgado cuerpo de Santiago pudo escabullirse.

“El Capitán” decidió buscar nuevos rumbos y ampliar su mundo y así, en 1939 llegó a la Ciudad de México, nada menos que a la gran capital mexicana, con sus grandes avenidas y calles llenas de joyerías, de tiendas de aparatos electrónicos y de bancos, innumerables y apetitosos negocios para el torpe ladrón.

Entonces comenzó de nueva cuenta a hacer lo que nunca aprendió con habilidad para no ser detenido: robar autopartes y comercios, pero también fue descubierto y cayó en chirona, luego de que intentaba asaltar una tienda de abarrotes, por lo que fue ingresado al Tutelar de Menores que se encontraba en la Colonia San Rafael, donde cómodamente logró huir un domingo, día de visitas, entre las que logró escabullirse.

La huida fue sencilla: se “pegó” con una familia que visitaba a un caído en desgracia como él y así salió sin mayor problema justo en el momento en que se indicó a la gente que se encontraba dentro del lugar que la hora de visita había terminado. Tumultos de gente se agolparon para salir, aprovechando la premura y el gentío, salió por la propia puerta del Tutelar, sin mayores problemas (salvo los apachurrones).

SE SINTIÓ GALÁN Y LO LOGRÓ

Santiago (también conocido como “El Jimmy” por su ascendencia gringa) continuó con su carrera delictiva y fue detenido una vez más, pero dada su mayoría de edad, fue remitido a un Tribunal de Justicia donde esperaba sentencia, pero ahí aprovechó su buena pinta para enamorar a un celador homosexual, que le permitió escapar escondido entre un enorme bote de basura, a cambio de su promesa de amor eterno (que por supuesto, nunca cumplió).

Luego de reiteradas detenciones en la capital de la República, El Jimmy decidió recorrer el norte del país donde fue detenido por los mismos delitos en Tijuana, Torreón, Monterrey, Tamaulipas, Zacatecas y San Luis Potosí.

A mediados de la década de los cuarenta, fue encarcelado en Tamaulipas en la prisión estatal. Pacientemente, esperó la Navidad, donde con los ahorros, producto de sus fechorías, logró corromper a los custodios para que le permitieran escapar.

Pero fue en Michoacán donde pasó de ser un ladrón para convertirse también en un homicida, porque tuvo que asesinar a balazos a la dueña de un comercio, que se negaba a entregar el producto de las ventas, por lo que huyó hacia Jalisco.

También en Jalisco, para no variar, fue detenido. Ya instalado en el penal de “Oblatos”  usó la misma táctica del soborno, pero esta vez los custodios huyeron con él. El Capitán se separó de ellos para regresar nuevamente a la capital.

UNIFORME MILITAR

El Jimmy tenía una fascinación por los uniformes (no precisamente por el uniforme rayado) y en la Ciudad de México decidió disfrazarse de militar: compró un uniforme a la usanza, falsificó una credencial de la Secretaría de la Defensa Nacional donde se hizo llamar “Roberto López Hernández” y mandó a ponerle a su auto un escudo de la Secretaría de la Defensa Nacional.

En 1948,  El Capitán”, fue detenido y llevado a la entonces prisión de Lecumberri, donde en diciembre de aquel año sobornó nuevamente a dos custodios para que le consiguieran un overol de los que usaban los comisionados al ingresar al Centro Penitenciario; se hizo pasar por uno de ellos, caminó con paso firme a través de la mismísima dirección, se metió en un camión y con toda tranquilidad pudo escapar de esa cárcel que también vio actuar a Pepe “El Toro”.

En febrero de 1950, El Jimmy regresó a Tamaulipas donde fue nuevamente detenido y llevado a la cárcel de Ciudad Victoria; en esta ocasión, el “Capitán” escapó dentro de un cochecito de madera que él mismo construyó para un niño y nadie se dio cuenta de su método, pero para este momento, ya era un legendario ladrón y escapista, por lo que las autoridades federales ya lo tenían bien fichado y fue reaprehendido en la Ciudad de México y llevado nuevamente al Penal de Lecumberri.

POR FLACO LE CREYERON ENFERMEDAD

El “Capitán Fantasma” hizo gala de sus dotes de actuación: para fugarse, fingió estar muy, muy enfermo y al convencer a las autoridades de su gravedad, fue llevado al Hospital Juárez para ser atendido, pero aprovechó un descuido de sus vigilantes para salir corriendo del nosocomio.

Pasaron sólo unos meses para que las autoridades dieran otra vez con el paradero del Capitán y lo remitieron nuevamente a Lecumberri, donde una vez más escapó. Esta vez lo hizo limando los barrotes del Juzgado Tercero de lo Penal, mientras esperaba su proceso judicial para dictarle sentencia.

En agosto de 1957, el Capitán a fue recapturado en Guanajuato por haber cometido 17 asesinatos y por haber robado igual número de autos último modelo, fue nuevamente llevado a la prisión de Salgado, de donde huyó repitiendo el método de corte de barrotes.

En 1958, una ola de cuantiosos robos sacudió a Torreón, y eran tan inexplicables, que la policía local se los atribuyó al Capitán Fantasma, de quien se sospechaba que residía en aquella región.

En 1959, el Capitán Fantasma fue puesto a disposición de las autoridades de Torreón, luego de una espectacular persecución, que le dejó al Capitán heridas de bala en las piernas.

Por esta razón y por otras que tenía en mente, el Capitán Fantasma se negaba a comer y comenzaba a adelgazar. Nuevamente fue ingresado al Hospital, pero esta vez, con esposas que lo mantenían sujeto a su cama. Se dice que logró escapar sobornando a sus custodios.

Santiago no podía quedarse quieto. Siguió haciendo historia, pero esta vez por haber robado la exorbitante suma de 60 mil pesos en efectivo de una famosa joyería en Aguascalientes, motivo por el cual, fue buscado por cielo, mar y tierra y finalmente, fue ingresado a la cárcel estatal y para huir, repitió una vez más su actuación de enfermo grave y huyó del Hospital Civil, también corrompiendo a los vigilantes a cargo.

BURLÓ MODERNA SEGURIDAD

Fue recapturado en Nuevo León, donde fue ingresado al penal estatal de “Topo Chico” que presumía en aquel entonces de contar con una tecnología que consistía en un amplio sistema de alarma, así como una torre, desde donde vigilaban militares armados, pero con todo eso, también escapó repitiendo la fórmula del mueble de madera.

Nunca se supo con certeza sobre el final de la vida delictiva de el Capitán Fantasma, hay dos versiones:

Entre los presidiarios se supo que en 1965 estaba encarcelado en Puebla, con su salud seriamente deteriorada, las piernas lastimadas, dañadas desde aquella persecución en que lo balacearon, además de que supuestamente se contagió de tuberculosis, pero nadie pudo confirmar su identidad, ya que solamente decían que era un hombre delgado con acento norteño.

Otra de las versiones es que efectivamente en 1965 ingresó al Hospital Civil de Puebla, donde se recuperó de la tuberculosis, pero huyó colgándose de unas sábanas, desde donde saltó de una altura considerable y se lastimó severamente los tobillos, pero que aún con ello, logró huir, para retirarse de la vida delincuencial.

Otras malas lenguas afirman que debido a sus lesiones en los tobillos, ya no pudo caminar. Se dedicó a mendigar y murió en la calle en 1971.

LO INMORTALIZARON

El fin del legendario “Capitán Fantasma”, quedó enmarcado en un halo de misterio que suma más a la fascinación de este personaje a tal grado que su escabrosa vida fue inspiración de Gilberto de Anda, en 1989, en la cinta “7 Fugas del Capitán Fantasma”, protagonizada por Sergio Goyri, Jorge Reynoso e Isaura Espinoza,

La historia del Capitán, también fue digna la inspiración de José Luis Garza, quien compuso su propio corrido titulado “El Capitán Fantasma”, interpretado por Carlos y José, disponible aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=Pdqw6fTCGX4.