MUERE Y DEJA A LA VISTA SU VERDADERA OCUPACIÓN

MUERE Y DEJA A LA VISTA SU VERDADERA OCUPACIÓN

Salía de su casa con una caja de dulces en la mano, pero la que en realidad era su herramienta de trabajo era un arma tipo revolver calibre 9 mm, con

ASALTO SOBRE RUEDAS EN LA COLONIA ROMA
POLI LE VUELA LOS SESOS A RATA
FUMIGAN DE CERTERA PEDRADA EN LA CHOYA A RATA ATRACA-MICROS

Salía de su casa con una caja de dulces en la mano, pero la que en realidad era su herramienta de trabajo era un arma tipo revolver calibre 9 mm, con la que amagaba y amenazaba a todos los pasajeros de las unidades de transporte de Iztapalapa.

Su modus operandi era subir al camión pidiéndole permiso al chofer para vender, pero ya arriba y con los pasajeros distraídos, pero, además custodiado por sus dos cómplices a gritos exigía a los pasajeros que entregaran sus pertenencias, porque de otra manera les daría un plomazo que les volaría los sesos.

Había corrido con suerte por varios meses, sin embargo, una mañana nublada

Antonio “N” cuando ya estaba en su atraco, sus cómplices despojaban a todo el pasaje de sus celulares, pero él encontró la respuesta negativa de Jesús, un joven de 17 años que argumentó no poder entregarle su celular porque se lo acababan de robar minutos antes de subir al mismo autobús.

Fue una historia que no creyó el vende chicles, por lo que empezó a golpearlo despiadadamente ante la vista de otro sujeto, quien de entre sus ropas sacó un arma y sin pensarlo dos veces le disparó pues se trataba de un abuso, ya que no solamente lo estaba robando, sino que lo castigaba por no traer otro celular para entregárselo.

El autobús siempre en marcha tampoco se detuvo por la detonación, sino hasta que los dos cómplices de Antonio obligaron al chofer a detenerse, para bajarse y huir.

Muy mal herido, sólo alcanzó a bajarse, pues testigos aseguran que 15 minutos tardó su organismo en apagarse por completo quedando el cadáver tendido sobre la cinta asfáltica sin poder dar otro paso por el agonizante dolor de un tiro certero.

Al percatarse del movimiento ocasionado por los estremecidos testigos, se acercó una mujer de nombre Cecilia, quien se identificó rápidamente como su esposa, al ver sus restos tendidos, desconsolada aseguraba que su marido se dedicaba a vender dulces en los camiones e ignoraba el porqué portaba un arma en su mano antes morir.

El justiciero anónimo escapó, sin que los transeúntes lograran identificarlo, sin embargo, se abrió una carpeta para el esclarecimiento de los hechos, el cuerpo fue levantado por el ministerio público y trasladado al anfiteatro de la demarcación correspondiente.