LA MATAVIEJITAS, JUANA BARRAZA ES UNA HISTORIA MEXICANA DE TERROR

LA MATAVIEJITAS, JUANA BARRAZA ES UNA HISTORIA MEXICANA DE TERROR

Una de las últimas historias del crimen mexicano es, sin duda, la de Juana Barraza Samperio, mujer ahora sexagenaria que en su juventud practicó la lu

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Una de las últimas historias del crimen mexicano es, sin duda, la de Juana Barraza Samperio, mujer ahora sexagenaria que en su juventud practicó la lucha libre de manera profesional, a quien conocieron los aficionados al pancracio como “La Dama del Silencio” y después como la “Mata Viejitas”.

En su haber hay al menos 17 muertes de ancianas, aunque ella solamente reconoce una, en la que fue sorprendida por la policía, pero las indagatorias y el juez que estuvo a cargo de su historial criminal, consideran que pudo haber asesinado hasta 40 ancianas, a quienes convencía de que era buena, de que ella las cuidaría. Su sentencia es de 754 años de prisión, pues se le acumularon los años de cada uno de sus crímenes.

Sin embargo, en las indagatorias y en los interrogatorios, la Mata Viejitas dijo que ella solamente tenía la intención de ayudar a las ancianas, pero seguramente las ayudaría a morir antes de que el creador decidiera recogerlas.

Barraza Samperio fue encontrada como responsable del delito de

homicidio doloso, pues a algunas de sus víctimas las golpeó, o las estrangulo, a otras las degolló y siempre buscó la forma de evitar que cualquiera de los familiares de sus víctimas la viera, tampoco los vecinos podrían reconocerla y solamente en una ocasión se le vio.

Con la descripción proporcionada por un vecino de una de sus

víctimas, se hizo un retrato hablado y luego hasta una escultura, pues sus fechorías pintaban para una larga persecución, ya que normalmente no dejaba mayores evidencias ni rastros de sus crímenes, y solamente en algunos casos se encontraba una imagen del Niño de Chaleco Rojo, de Paul Cézanne, por lo que se pensaba que el mataviejitas era un hombre desquiciado.

Para ganarse la confianza de sus víctimas Juana Barraza espiaba los domicilios de sus víctimas, sabía en qué horarios y en qué días recibía visitas, cuándo podía entrar en confianza y una ves decidida su presa, se presentaba vestida de enfermera, platicaba con las incautas ancianas y les decía que trabajaba como enfermera y que les ayudaría en su cuidado y todo lo que se necesitara para su bienestar.

La mujer se hacía de la confianza de las ancianas y cuando consideraba que todo estaba de acuerdo con su objetivo, después de hacerle varias visitas en su domicilio buscaba el mejor momento para asesinarlas.

En enero de 2006, Barraza cometió un error. Apuñaló y estranguló a Ana María de los Reyes Alfaro, de unos 80 años. Pero en ese caso la víctima no estaba sola: tenía un inquilino. El hombre dio la voz de alarma y la policía la detuvo minutos después. “La Mataviejitas” era una mujer.

La Mataviejitas es un caso muy particular, de acuerdo con estudios psicológicos que se le practicaron, previo y posterior a su enjuiciamiento, no se encontró trastorno alguno, pero tampoco se observó ningún síntoma de arrepentimiento.

La mujer dijo haber encontrado al amor de su vida en junio de 2015, luego de haber conocido en prisión, en Santa Martha Acatitla, a un hombre llamado Miguel, quien también compurga una sentencia por homicidio y a quien conoció de lejos y a señas, luego se escribieron cartas por espacio de algunos meses y decidieron casarse en el marco de un programa de regularización de matrimonios en reclusión, impulsado por el gobierno de la Ciudad de México.

Sin embargo la relación no fracasó, pues la Mataviejitas aseguró a una diputada local que, en realidad Miguel ya no era el amor de su vida y que todos los hombres eran igual, que sintió repulsión al hacer contacto físico con él y que el amor se había diluido.

La Mataviejitas sigue recluida, en Santa Martha, que es la penitenciaría de la Ciudad de México, en donde lo mismo hay sección de hombres que de mujeres en reclusión y ella se mantiene firme en sus convicciones de que no tiene nada de qué arrepentirse.